domingo, 22 de abril de 2018

Dr. Lucas Palacios Liberato.Comentarios al “Modelo Latinoamericano de Orientación Educativa, "Orientación para la Vida Activa"


Comentarios al “Modelo Latinoamericano de Orientación Educativa, "Orientación para la Vida Activa"
Dr. Lucas Palacios Liberato.
1.       Respecto de la “Construcción Social de un Modelo latinoamericano”
A las tres opciones se debe considerar lo siguiente,
a.       Los “conceptos” no son del “norte” o del “sur”; los conceptos científicos por ejemplo son universales por su objetividad y se abstraen de cualquier realidad por constituir la parte esencial de un fenómeno, siendo la esencia más general y común, el fenómeno concreto si resultar distinta a cada contexto. Lo que si podemos adaptar son las prácticas en cuanto experiencias singulares, del cual asumimos la parte substancial y descartamos lo circunstancial.
b.      Por tanto, asumimos los conceptos, más no las prácticas, que han sucedido de forma peculiar en cada caso. De lo contario estaríamos considerando que la realidad social del “Norte” y del “Sur” son realidades contrapuestas  y antagónicamente distintos, cuando eso no es así; son distintos en su contexto y circunstancias, pero contienen ambos una comunidad de aspectos y propiedades por el cual los conceptos resultan universales.
c.       Antes que un “diálogo” necesitamos una indagación científica que distinga lo esencial de lo fenoménico, lo sustancial de lo circunstancial, etc. Esto generará un modelo que en sus conceptos resulte universal, de igual valor para el “Norte” o el “Sur”, cuyas prácticas en cada contexto definitivamente resultarán semejantes o equivalentes, pero jamás idénticos.
d.      Las batallas son “políticas”, no son científicas; las teorías y los modelos alejados de los fundamentos científicos, tiene este derrotero político. 
En resumen, noto aquí una disputa acerca de quién es verdaderamente “original” y prístino.
2.       Respecto de los “Propósitos”.
Considerar que “la búsqueda por la construcción de una Orientación  de mayor “calidez”” no puede obviar la necesidad de “eficacia, la eficiencia y la efectividad”, por cuanto estas variables justamente asegurarán el logro de mayor “calidez”. No podemos asumir que la “eficacia, la eficiencia y la efectividad” sea exclusivo de “una educación industrializada” y que no exijamos “estándares de calidad”. Lo que debemos hacer es orientar la “eficacia, la eficiencia y la efectividad” como los “estándares de calidad” respondan a nuestro propósito de “mayor calidez” y evitar que ella resulte como “otro producto industrial”.
3.       Respecto del “Enfoque pedagógico”
Es de necesidad urgente ampliar el enfoque pedagógico por cuanto constituye la parte fundamental del modelo; definir qué significa “Saber Ser social” como “persona”, “Saber Tener” como “Conciencia Moral”, “Saber Hacer” como “Comprender y Comunicar” y “Saber Estar” como “Convivir moralmente”. Contrariamente resultaría sólo un cliché.
Al respecto debemos considerar que la educación, en cuanto objeto de la pedagogía, sucede en un determinado proceso y contexto educativo, distinto de la didáctica o los procesos instructivos de la escuela; por el cual la educación describe un proceso social definido por el conjunto de relaciones sociales que los educandos contraen en determinados contextos. Así,
a.       El “Saber Ser social” como “persona”, implica reconocer que la persona es un ser social, producto y síntesis de un conjunto de relaciones sociales que contraen los hombre en un determinado contexto histórico y sociocultural. Es decir que la conducta, el comportamiento, los  aspectos socio afectivos y socio emocionales de  cada persona en singular deviene de esos contextos y relaciones sociales.
b.      El “Saber Tener” como “Conciencia Moral”, implica asumir que la conciencia moral que tiene o posee cada persona corresponde  a cada grupo o colectivo social. Es decir que la conducta moral y la práctica social de las personas y los grupos sociales devienen de su cultura de contexto.
c.       El “Saber Hacer” como “Comprender y Comunicar”, significa que la comprensión y comunicación entre las personas, particularmente entre el orientador y el orientado, debe partir del reconocimiento de la persona como ser social y la conciencia moral que ella posee o tiene, que éstas suceden en un determinado contexto histórico y sociocultural de acuerdo a las técnicas y formas peculiares de la relaciones sociales.
d.      El “Saber Estar” como “Convivir moralmente”, resultaría como consecuencia natural de las consideraciones anteriores, por cuando la convivencia y el “existir” (estar) sucede en dichas relaciones y contextos.
Todo ello se aplica irrestrictamente al orientador y constituye la conceptual para atender al sujeto o persona “orientada”.