jueves, 29 de diciembre de 2016

FAMILIA “ESCUELA PARA APRENDER A SER”



María Deisy Sandoval Gaitán[1] 



"El lugar donde nacen los niños y mueren los hombres, donde la libertad y el amor florecen, no es una oficina ni un comercio ni una fábrica. Ahí veo yo la importancia de la familia."

Gilbert Keith Chesterton 

     Decidir ahondar en la asesoría familiar, es un intento en la  búsqueda constante,  de ese querer aproximarse al principio mismo de la vida. Si bien, las familias son constituidas desde diferentes culturas e historias,  son estas las primeras que tienen que ver con el origen del ser en los ámbitos individual y social.  Cada familia, como principio constitucional no promulgado, dadas las costumbres propias de la cultura y de la historia de quienes la gestan, perfila con su propia práctica de vida un proyecto fundamental para cada uno de sus miembros, independientemente de que este proyecto sea planeado, planteado y/o  dialogado.



     Las familias con el transcurrir del tiempo, han desarrollado en su interior tipos de dinámicas y ordenamientos que de manera directa o indirecta, tienen mucho que ver con lo que cada ser humano es en esencia y con el cómo este ser humano se desarrolla dentro de los diversos contextos de la vida. De modo que, si nos devolvemos un poco en lo que ha sido la historia y evolución no solo del concepto de familia sino a su vez en las estructuras que la han conformado a lo largo de la historia, podemos vislumbrar claramente como esta forma de ser y hacer familia  ha pasado por diversas etapas estructurales y conceptuales así:

“Se Inicia con un período denominado la horda (hombre y mujer se unen con un único fin, el de procreación), siguiendo con el matriarcado (mujer-madre, centro de vida familiar), después, hablamos de un patriarcado (donde la autoridad se traspasa de madre a padre), posteriormente, se entendía una familia extendida (todos aquellos que posean vínculo sanguíneo habitan en la misma vivienda) y finalmente la familia nuclear o también llamada conyugal (compuesta por padre, madre e hijos), siendo ésta la que más se asemeja a lo que el "sentido común" entiende actualmente por familia.[2]

    En nuestros días, esta última conformación familiar aunque es vigente, de la misma manera, se encuentra replanteada, es así como ahora podemos encontrar nuevas tipologías familiares, que aunque en su génesis se desarrollan como familias nucleares;  en la dinámica doméstica y por las actuaciones y/o decisiones parentales, se transforman para dar paso a nuevas formas de organización  tales como:  la familia “multigeneracional” o extensa, en la que un hijo con familia se queda viviendo en casa de sus padres; la familia “nuclear incompleta”,  que se da cuando falta alguno de los miembros de la familia por muerte;  la familia ampliada,  en la que conviven más de dos generaciones;  la familia “monoparental” con padre o madre como cabeza de familia o jefe de hogar, en la que obviamente es solo uno de los padres quién se hace cargo de la labor de crianza, manutención y cuidado de los hijos;  también está la familia  “polo-genética”,  que se caracteriza porque los dos padres o alguno de ellos aporta hijos de una anterior relación a la nueva familia y la familia “poli-genética”,  constituida por padres con hijos de diversos compañeros. Estas tipologías familiares se pueden dar de la manera en que se exponen aquí planteadas o incluso de manera combinada, por lo expuesto con anterioridad.

     Como se puede notar, al cambiar la forma en que las familias se constituyen, varía también la forma en que se desarrolla la sociedad, de donde resulta el hecho de que las generaciones con el transcurrir de los años varían una de la otra, pero guardando pequeñas similitudes propias de las características que a pesar de los cambios y el tiempo se han mantenido al interior de las familias.

     Estas características, hacen que la familia se establezca en el entorno de cualquier sociedad como un ente fundamental, con características y funciones importantes para el desarrollo de esta, y por ende de los individuos que la conforman. Entre estos individuos que conforman la sociedad y que además tienen una implícita función de preservarla, se encuentran los niños, niñas y jóvenes, quienes no solo hacen parte de esta amplia variedad de familias, sino que a su vez alimentan y perpetúan la cultura de estas formas de vivir y convivir, y,  con ello a su vez alimentan, perpetuán, mantienen y/o transforman dichas sociedades, ya sea para mantenerla o para modificarla.  Por ello, al pensar en qué son,  o cómo son los proyectos vitales de familia, no se pueden pensar en estos solos y en exclusividad para la familia sino que se hace necesario tener en cuenta que a su vez conforman y nutren los proyectos vitales de las sociedades. 

     Desde este punto de vista,  la labor educativa,  en el caso de quienes somos parte de este proceso, se empieza a perfilar más allá de la atención que como orientadores del mismo hacemos de los niños, niñas y jóvenes, y,  de alguna manera,  nos invita a ahondar en el reconocimiento de esas nuevas realidades familiares  y en el cómo esas realidades se conectan a los cambios y las problemáticas contemporáneas que por ende van a permear las formas de relación y conformación de las familias de estos niños, niñas y jóvenes con la sociedad futura.

     Más aún, considerando que la familia cumple por su naturaleza con funciones sociales desde lo biológico,  doméstico, económico, educativo, político, espiritual, psicológico y  cultural, así como las formas y estructuras que actualmente la constituyen, se hace prioritario e importante, el aporte de la escuela en una mejor formación integral de los niños, niñas y jóvenes que participan de nuestras instituciones educativas, esto, en la perspectiva y con relación a que son parte de una familia con una cosmogonía propia y con muchas probabilidades que en el futuro conformen una nueva familia con una cosmogonía alimentada de la anterior. Familias que probablemente serán modificadas en sus estructuras y funciones durante el transcurrir de los años por la diversidad de prácticas educativas y culturales que subyacen en y desde los aconteceres sociales.

     De otra parte, si la escuela, en manos de sus docentes y directivos, como estamento que implementa la política estatal y social, logra comprender estas dinámicas y movimientos sociales propios y gestados de las acciones que como individuos autónomos y seres familiares ejecutamos, se convierte en un ente facilitador con el poder de potenciar y favorecer de una mejor forma,  la real función de la familia dentro de ese concepto formador de sociedad, estando con ello adelante de los nuevos sucesos y aconteceres tanto actuales como futuros,   porque estaría organizada en la perspectiva de consolidar un proyecto vital para la constitución de una sociedad mucho más equilibrada y consciente con respecto no solo de su historia, sino también de su hacer y su ser, de la  importancia que como adultos se debe tener con respecto a las prácticas saludables,  que desde todo punto de vista aportan a mejorar  la calidad de vida de todos los seres humanos, iniciando en la infancia a través del acompañamiento, la asesoría y la gestión por y para el cuidado de la familia.

     Es así, que si esperamos hacer de nuestros estudiantes un mejor semillero para la construcción de una mejor sociedad,  hay que adentrarnos en la tarea de realizar también un proceso de acompañamiento formativo y asesor con sus familias, sus historias y sus memorias. 

     Dicho lo anterior, comprender a nuestros niños, niñas y jóvenes dentro de este proceso de conformación social amerita de nuestra parte, el esfuerzo de formarnos en pro de las familias y para las familias de nuestros y nuestras estudiantes, a fin de que logremos optimizar el abordaje de las situaciones de conflicto tanto académico, como convivencial y comportamental, colectivos e individuales  que hacen parte de la cotidianidad  y la práctica social y cultural de las instituciones escolares, en conjunto con sus ambientes, los  logros, aciertos y desaciertos,  y,  a través de ellas, así como de la integración en esta cotidianidad, de mejores prácticas de vida personal y familiar, enfocadas en mejorar las relaciones fraternales que conviven en el seno de la familia, con el objetivo de que estas mejores prácticas de vida, a su vez,  conlleven a la renovación de la calidad de vida de las familias y  los miembros que la conforman.


"La familia es la unidad fundamental de la sociedad, así como la raíz de la cultura. Es una fuente perpetua de fomento, promoción, garantía y emocional reabastecimiento de combustible que permite a un niño para aventurarse con confianza en el gran mundo y llegar a ser todo lo que puede ser".

Marianne Neifert, en
Dr. Mom's Parenting Guide 



[1] Licenciada en Psicología y Pedagogía – U.P.N.
Maestrante en Gestión Educativa – Universidad Libre
Docente Orientadora Col. República de Colombia I.E.D. – Engativá
Miembro Equipo Coordinador Mesa Local de Docentes Orientadoras y Orientadores Localidad 10.
Co- Líder línea Familia, Escuela y Sociedad, Red Distrital de Docentes Orientadores Investigadores (OrientaRed) (IDEP)