miércoles, 15 de marzo de 2017

La mirada de la Resiliencia en Orientación Vocacional




Silvia Gabriela Vázquez[1]

Resumen

En Argentina se ofrecen actualmente más de 1500 carreras de grado y la oferta de posgrados acreditados -especializaciones, maestrías y doctorados- asciende a 5606 (Coneau, 2016).Se suman las diplomaturas y los cursos de actualización como intentos de dar respuesta a las nuevas profesiones que surgen cada año, mientras otras tienden a desaparecer. ¿Cuáles serán las habilidades y conocimientos imprescindibles en un mundo que no deja de cambiar? ¿Cómo ayudar a los jóvenes a desarrollar competencias para insertarse en empleos que todavía no existen? Una respuesta posible consiste en orientar tomando como eje los pilares y fuentes de la resiliencia.

Palabras clave: resiliencia, Orientación Vocacional, mundo cambiante.

Abstract
In Argentina, more than 1,500 undergraduate degrees are currently offered and accredited postgraduate courses - specializations, master's and doctoral degrees - total 5606 (Coneau, 2016). Diplomas and refresher courses are added as attempts to respond to new ones. Professions that arise each year, while others tend to disappear. What will be the essential skills and knowledge in a world that does not stop changing? How to help young people develop skills to be inserted in jobs that do not yet exist? One possible answer is to orientate the pillars and sources of resilience.

Key words: Resilience, Vocational Guidance, changing world.



El desafío de estar preparados para ejercer profesiones aún inexistentes     
    
Cuando los niños que hoy están en la escuela primaria lleguen a la adultez y busquen su primer empleo, se encontrarán con un gran abanico de ocupaciones desconocidas en su infancia. Según un estudio reciente publicado por Infobae, el 65% de este grupo se desempeñará en puestos de trabajo aún inexistentes, relacionados, en su mayoría, con el entorno digital. Como orientadores podemos cooperar previniendo desajustes evitables entre expectativas y logros o propiciando una elección acorde con las aptitudes e intereses de cada uno. Y sobre todo, ayudándolos a afrontar situaciones nuevas sin dejarse vencer por los obstáculos. Es aquí donde recurrimos al concepto de resiliencia.

¿Qué es la resiliencia?
El concepto de resiliencia proviene de la física y es muy utilizado por los ingenieros en la industria metalúrgica.  Gracias a esta propiedad, determinados materiales pueden soportar altas presiones sin quebrarse y recobrar luego su forma original. En los últimos años, muchas otras disciplinas comenzaron a aplicar el concepto. Entre ellas, la medicina (osteología), el derecho, el urbanismo, la ecología, el arte y la sociología

En psicología, el vocablo alude a la capacidad de las personas para afrontar adversidades y superarlas. Supone la actuación conjunta de dos factores
Factores de riesgo, es decir, cualquier característica que implique una elevada probabilidad de dañar la salud física, mental, socio-emocional o espiritual.
Factores protectores: las condiciones internas o externas que favorecen el desarrollo de personas o grupos y, en muchos casos, reducen los efectos de las circunstancias desfavorables.
    
La resiliencia –individual, familiar, organizacional o comunitaria es un potencial humano caracterizado por ser relativo, contextual, interactivo, espontáneo y dinámico.
Los pilares en los que se sostiene (Suarez Ojeda,1997) son: Introspección, independencia, relación con otros, iniciativa, sentido del humor, creatividad, moralidad y autoestima.  A los que he sugerido sumar otros tres: compromiso, sostén recíproco y prospectiva[2].  

¿Por qué aplicar el enfoque de resiliencia en Orientación vocacional?

Orientar supone “un proceso de asesoría al fenómeno existencial de la búsqueda de sentido y la construcción social de proyectos de vida” (Brunal; Vázquez, 2016). Elaborar un proyecto de vida (P.V) es una tarea esencial tanto en el proceso de orientación como en el fortalecimiento de la resiliencia.

     Según Frankl (1988) el sentido de la vida es una búsqueda personal y Vanistendael (2003) -uno de los referentes en el campo de la resiliencia-, incluye el PV como parte de dicho sentido. ¿Cómo imaginar un PV si no se ha encontrado el sentido? ¿Cómo hallar el sentido de la vida si no imaginamos un proyecto en ella? Se trata de un círculo que puede resultar vicioso o virtuoso.

Orientar no se limita a informar. Es ineludible propiciar un diálogo que convoque a la introspección y al reconocimiento de eventuales obstáculos. La decisión será saludable en la medida en que se base en criterios y se desprenda de preguntas como:
·         ¿Quién soy?
·         ¿Qué me apasiona?
·         ¿Qué deseo lograr?
·         ¿Con qué recursos cuento para afrontar la incertidumbre o las dificultades que se presenten?
·         ¿Qué puedo aportar a la sociedad a partir de mi vocación?

¿Qué significa Orientar desde la mirada de la Resiliencia?

        El enfoque de resiliencia en O.V que he ido construyendo y puesto en práctica durante los últimos 15 años, se caracteriza por ser: clínico, preventivo y operativo:
·            Clínico porque reconoce al orientado como ser único-constructor de su elección- y se basa en una actitud de escucha y diálogo
·            Preventivo porque persigue objetivos que pueden encuadrarse en la estrategia de APS (Atención primaria de la salud)
·            Operativo porque intenta plantear y eventualmente resolver de modo focalizado la problemática que subyace a la elección.

La elección de este abordaje no se contradice con la utilización de herramientas proyectivas e incluso psicométricas.  Sin embargo, su técnica principal es la entrevista abierta y no se sostiene en ninguno de los test de resultados “cuasi mágicos” que los consultantes suelen solicitar. Una prueba estandarizada resulta insuficiente como único recurso. Su uso sólo tiene valor como complemento de una estrategia que apunte a la metacognición y a fortalecer el estado de resiliencia de quien elige.

Acerca del proceso de orientación vocacional con enfoque de resiliencia

Todo proceso de orientación vocacional supone una primera etapa de autoconocimiento (es la más extensa y, por supuesto, continúa a lo largo del trayecto vital); luego, un momento de información acerca de la oferta académica; y por último un período de acercamiento a la realidad ocupacional, en el que se analiza la demanda laboral de acuerdo al perfil de cada carrera.

En la etapa inicial o de autoconocimiento (a la que nos referiremos aquí), el acento está puesto en el pilar de introspección. Si, como afirma G. Pecotche (2004), “el que sabe lo que puede, lleva una ventaja considerable sobre el que desconoce sus recursos”, valorar sus preferencias, inteligencias y habilidades fortalecerá otro pilar, el de la autoestima.
Desde el enfoque que propongo, una vez establecido el encuadre en la primera entrevista, se evalúa el estado de resiliencia del consultante tomando como eje las fuentes planteadas, en 1996, por Edith Grotberg:


·         Yo soy…
·         Yo estoy…
·         Yo tengo…
·         Yo puedo…
·         Además, le pido que complete otras dos frases:
·         Yo intento…
·         A mí me gusta…

Los orientadores que han decidido adoptar el enfoque de resiliencia han ido enriqueciéndolo con sus aportes.[3]A lo largo de los encuentros se busca fortalecer otros pilares como el sentido del humor (la capacidad de reírse de sí mismo y de des-catastrofizar los propios errores) o el vínculo con otros.
La situación de elección vuelve necesario el trabajo con el pilar de independencia, ya que suelen aparecer mandatos, creencias o expectativas limitantes.
Una de las formas en que se manifiesta su contracara, la dependencia, es cuando el consultante deja de lado aquellas carreras que su familia no considera “importantes”.  O, por el contrario cuando descarta determinadas profesiones de antemano, aun existiendo vocación para ellas, sólo para no seguir los pasos marcados por sus padres, en un fenómeno que podría describirse como “seguir un mandato al revés”.

El rol que cumple el orientador es el de un tutor de resiliencia que acepta incondicionalmente y acompaña o encauza, sin juzgar ni encausar.
                                                                                                                     
Tanto el orientador como el orientante[4] fortalecen durante el proceso su pilar de Creatividad. El orientador crea técnicas personalizadas de acuerdo a la personalidad y necesidades del consultante en lugar de utilizar una batería estándar de test.
El orientado también crea. Una de las intervenciones que suelo utilizar es proponerle que imagine una carrera idea y confeccione el plan de estudios, el perfil del graduado y sus ámbitos de inserción.
Vicente Huidobro dice que “inventar consiste en hacer que las cosas que se hallan paralelas en el espacio se encuentren en el tiempo o viceversa, y que al unirse muestren un hecho nuevo”.  Invitando al consultante a que invente su carrera ideal para luego confrontarla con las existentes, se fortalece su tolerancia a la frustración.
Ante la eventual falta de un empleo que encaje a la perfección con el título alcanzado una vez graduado -teniendo en cuenta el entorno laboral cambiante al que aludíamos al inicio-, el consultante podrá recurrir a este “invento” como antecedente que le genere confianza en sí mismo. Y destacarse combinando sus inteligencias, habilidades o vocaciones en proyectos novedosos que además, consideren las necesidades de su comunidad. Aparecen aquí los pilares de iniciativa, moralidad y compromiso.
     Otra de las características del orientador como tutor de resiliencia es que investiga qué modalidad utiliza el consultante para tejer redes sociales y si es capaz de cooperar con otros o de pedir colaboración cuando lo necesita. En otro trabajo propuse como pilar de resiliencia, a esta capacidad empática que permite detectar cuándo alguien precisa nuestra ayuda y reconocer la propia necesidad de apoyo emocional,  bajo el nombre de “sostén recíproco” (Vázquez, 2008)
El último de los pilares sugeridos es el de “actitud prospectiva”.
La prospectiva es una disciplina fundada por Berger (1964), retomada luego por Merello (1973), así como por Miklos y Tello (2007).
Esta disciplina busca determinar un futuro deseable –futurable- teniendo en cuenta los cambios contextuales y las modificaciones de las reglas de juego que pueden vislumbrase en el tiempo. Imagina escenarios deseables y luego los traslada al presente, teniendo en cuenta las limitaciones. El énfasis está colocado en las decisiones que se deben tomar, según el contexto y el caso, así como en las modificaciones o adecuaciones que se necesiten hacer.
A la actitud prospectiva, se le suma el análisis prospectivo, la comparación entre las metas presentes y los escenarios, así como la reflexión acerca de los modos de subsanar esa brecha.
Por otra parte, como han destacado Rutter (1992) y Munist (2007), la habilidad de planificar es un recurso interno que actúa como factor protector, favoreciendo el desarrollo de la autogestión, la autonomía, la autoeficacia y, por lo tanto, la resiliencia.
Junto con la indagación apreciativa (Cooperrider, 2003), la prospectiva nos guía para hacernos preguntas, pensar qué hacer y cómo, visualizar el futuro deseado, percibir potencialidades (lo bueno con lo que ya contamos) y diseñar estrategias que nos lleven a alcanzar esos sueños.

Retomando las preguntas iniciales…

En los primeros párrafos de esta ponencia quedó planteada una situación preocupante: Gran parte de los contenidos aprendidos en la educación universitaria resultan obsoletos en el momento de buscar empleo y se vuelve indispensable la adquisición de nuevas competencias para hacer frente a los constantes cambios en el mundo laboral. A lo largo de estas páginas propusimos un abordaje integral en orientación vocacional -clínico, preventivo y operativo- basado en el enfoque de resiliencia.

Nadie puede afirmar con absoluta certeza cuáles van a ser las profesiones más solicitadas en el futuro, sin embargo, es innegable que quienes las ejerzan deberán estar preparados para[5]:

-Pensar de manera crítica, desde diferentes perspectivas (introspección)
-Planificar un proyecto de vida a corto, mediano y largo plazo (actitud prospectiva)
-Emprender e innovar (iniciativa)
-Tomar decisiones autónomas y argumentarlas (independencia/ pensamiento crítico)
-Adaptarse a los cambios combinando habilidades y vocaciones para crear  ocupaciones nuevas (creatividad)
-Trabajar en equipo compartiendo el liderazgo (vínculo con otros)
-Ayudar y reconocer la propia necesidad de ayuda (sostén recíproco)
-Confeccionar, implementar y evaluar proyectos (actitud prospectiva)
-Escuchar, reflexionar y resolver conflictos (introspección/ creatividad)
-Aprender del error, aceptarlo y valorarlo (autoestima)
-Comprometerse con el entorno (compromiso social)

Nuestros jóvenes afrontarán la inevitable incertidumbre con mejores herramientas si:
·         Estimulamos en ellos el desarrollo de habilidades blandas indispensables como la perseverancia, la tolerancia a la frustración, la creatividad, la apertura interdisciplinaria y la empatía.
·         Promovemos la equidad y la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos.
·         Los inspiramos a colocar su vocación al servicio de los demás, ejercitando así la ciudadanía y la solidaridad.
·         Les demostramos la importancia de la formación profesional continua.
·         Les enseñamos a responsabilizarse por las propias ideas, revisarlas y confiar en ellas  
·         Celebramos las diferencias que nos hacen seres únicos, auténticos y esperanzados







Referencias

Brunal A; Vázquez S.G (2016) Revista OrientAcción N°2.Disponible en https://issuu.com/amilkarbrunal/docs/revista_orientaccion_.n_2__2016

Cooperrider, D; Subirana, M (2003) Indagación Apreciativa. España. Kairós.

Medina V- Ortegón E. (2006) “Manual de Prospectiva y decisión estratégica: Bases teóricas e instrumentos para América Latina y el Caribe, Ilpes-Cepal- Chile.
Merello, A. (1973) Prospectiva-teoría y práctica.Ed. Guadalupe. Bs.As.
Miklos y Tello (2007) “Planeación Prospectiva: una estrategia para el diseño del futuro” Ed. Limusa México. 
Müller M. (1997)  Orientar en un mundo de transformación. Bonum. Bs. As.
Munist, M; Suárez Ojeda E; Krauskopf, D y Silber T. (Comps) (2007) Adolescencia y Resiliencia.  Paidós. Buenos Aires.
Vázquez, S.G (2011) Formar psicólogos en el siglo XXI: acerca de la mirada interdisciplinaria y el compromiso social como competencias esenciales. Revista Poiésis. FUNLAM. Nº 21

Vázquez S.G (2012) El compromiso de la universidad en la formación de líderes socialmente responsables.  En Perspectivas y Desafíos de la Universidad. El compromiso social y ético y sus dimensiones internacional y regional” (Compiladora: Monterroso G.) USAL.
Vázquez, S. G (2012) La responsabilidad de recibir un futuro impensable. Actas de las III Jornadas académicas sobre gestión y dirección de instituciones educativas. Escuela de Educación. Universidad Austral.
Vázquez, S. G (2017) Formar profesionales competentes, comprometidos y resilientes. Editorial Académica Española  (en prensa)




[1]           Silvia Gabriela Vázquez. Universidad Privada UdeMM.Av. Rivadavia 2258 (CABA) Bs. As. Argentina
Teléfono particular: 15 4 144 2401.gabpsp2013@gmail.com. Psicopedagoga, escritora y maestranda en educación.Dir. de la Cátedra de Responsabilidad Social Universitaria UdeMM. Coord. del Depto. de Orientación Vocacional y la Dipl. en Educación UdeMM.Sec. de Asuntos Académicos de la Red Latinoamericana de Prof. de la Orientación.https://ar.linkedin.com/in/licsilviagabrielavazquez



[2] Vázquez, S. G (2008) Orientación Vocacional basada en el Enfoque de Resiliencia. Congreso de la AASM (Asociación Argentina de Salud Mental)
[3] En la Cátedra de orientación vocacional-profesional de la Univ. Privada UdeMM, en la que me desempeño como profesora titular desde el año 2000, los estudiantes tienen la posibilidad de continuar formándose en el enfoque de resiliencia participando en cursos, supervisiones, talleres de diálogo intergeneracional y pasantías solidarias. Los detalles acerca de la organización de dichos espacios pueden consultarse en: http://rsuniversitaria.org/web/images/stories/Bibliografia_MConceptual.pdf

[4]  M.Müller propone llamar “orientantes” a los orientados, como modo de expresar “un movimiento personal de búsqueda que no concluye al finalizar la Orientación Vocacional, ni después de la misma”
[5] Se agrega entre paréntesis a cuál o cuáles de los pilares de resiliencia corresponde cada ítem 

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