miércoles, 15 de marzo de 2017

Miradas Externas a la Orientación en Latinoamérica



Alberto Puertas
NCDA
En mis viajes a lo largo de Hispanoamérica, he sido expuesto a las diferentes realidades que la Orientación enfrenta en este nuevo milenio. Los logros son loables y los desafíos son enormes. Los retos se acentúan debido a que América Latina  no es homogénea. Los países están unidos por el idioma y por patrones culturales similares y vivencias ancestrales; incluso esquemas de fe. Sin embargo, nos dividen fuertemente las fronteras, la historia, la política, la etnicidad, el estado socio-económico y los intereses nacionales.
La Orientación como profesión no es inmune a la falta de uniformidad de los países hispanoamericanos para poder lidiar con las dificultades que se presentan a lo largo del continente.  Los Estados Unidos, que como país se extiende del océano atlántico al océano pacífico, tiene el beneficio estratégico del equilibrio geográfico y político para promover la Orientación dentro de todos sus estados. La Unión Europea  presenta un modelo coherente, en el cual diferentes naciones han establecido congruencia en cuanto a la Orientación. No obstante, aún existen dilemas en los diferentes países que conforman la Unión. Las naciones de Europa del Este no gozan de este esquema por no ser parte de la U.E.
Quisiera enfatizar la labor esforzada y faraónica de muchos colegas hispanos que con ímpetu y perseverancia se entregan a la profesión. La mayoría de ellos, sin tener los recursos a mano que faciliten sus funciones. Delinearé algunos puntos de apreciación subjetiva de la Orientación en Latinoamérica:
La Orientación como disciplina de aprendizaje
Con ciertas excepciones, la Orientación está confinada dentro del marco de la psicología en la mayoría de países hispanoamericanos. No existe una visión general dentro del marco curricular en la educación superior de las diferentes naciones de incluir a la Orientación como una disciplina singular. La Orientación presenta un bosquejo de proyecto de vida que va más allá del génesis vocacional, que dio inicio a la disciplina en el mundo. La psicología, como ciencia, no abarca la semántica que la Orientación presenta y ofrece actualmente.
La Orientación y la Política Pública
Hace falta el fomento de la Orientación dentro del esquema político de los diferentes ministerios educativos y otros pertinentes alrededor del continente. No hay una promoción concreta dentro de la plataforma política nacional de la Orientación en América Latina. Existen impedimentos burocráticos innecesarios debido a la indiferencia de parte de los responsables políticos a la Orientación. La participación del Estado es crucial para ubicar a la Orientación como prioridad dentro del ámbito socio-político de cualquier nación.
La Orientación y las evaluaciones psicométricas
Existe un énfasis o dependencia de parte de muchos profesionales sobre el uso de los instrumentos psicométricos como respuesta primordial a los dilemas vocacionales y de Orientación de las poblaciones a las cuales se proveen servicios. Las evaluaciones psicométricas responden al movimiento de la metodología científica enfatizado en los años 60 y 70 donde la sociedad era percibida de una manera lineal. Sabemos que la única constante en el siglo XXI es el cambio”. Hay muchas tendencias de Orientación que se adecuan a las necesidades de estas nuevas generaciones. Por ejemplo, las teorías del Construccionismo (Mark Savickas) y la del Caos (Jim Bright) son propuestas innovadoras de la Orientación que cruzan fronteras y culturas. El énfasis se transporta al individuo como autor de su diseño de vida y no como medida de una evaluación procesada.

La Orientación y la Tecnología
La tecnología presenta oportunidades no imaginadas en las generaciones anteriores. La Orientación como profesión se ve beneficiada por la trasmisión de la información de manera inmediata a quienes la usan y la necesiten. Sin embargo, existe la tendencia de reemplazar al orientador como profesional con la impersonalidad y la frialdad digital y con el uso del internet. Este fenómeno no es exclusivo a la Orientación como ocupación. No obstante, el desarrollo de la relación individual y personalizada del orientador y el individuo es irremplazable. Hispanoamérica tiene en su estructura antropológica el beneficio de culturas milenarias que todavía resaltan la importancia de la comunidad y el beneficio en grupo. La cultura resalta el valor de las relaciones humanas en todo rubro incluyendo la Orientación en los países latinoamericanos.

La Orientación y la Globalización
Debido a los cambios drásticos de la globalización en el mundo, el vocabulario y la visión de la Orientación debe ajustarse a las demandas de un nuevo siglo. Hablamos de aprendizaje a lo largo de la vida en el mundo académico, se habla de ciudadanos y trabajadores globales en el mundo ocupacional. Dentro de la Orientación se está usando el término de diseño de vida.  En Hispanoamérica ya no podemos hablar de carreras limitadas a la geografía local como en el pasado. Es más, un individuo de Paraguay compite con el de la India, Nigeria, China, etc. El enfoque va más allá del ángulo ocupacional. La carrera se define como una totalidad de experiencias de vida donde la ocupación es un fragmento de esa totalidad (Super).

La Orientación y la Sociedad
Es la responsabilidad del orientador, elevar correctamente su ocupación y el beneficio que trae a la sociedad donde él o ella ejercen sus funciones. La sociedad latinoaméricana necesita ser informada del importante papel que juega la Orientación en el futuro de las generaciones venideras. El establecer asociaciones, cuerpos colegiados, equipos de trabajo, es fundamental para la promoción de la profesión. La política populista de muchos de los países latinaoméricanos tiende a seguir a la masa de números de posibles votos. Si los padres de familia, los jóvenes y los orientadores establecen un frente unido se podrá ver posibles cambios.
El futuro es desafiante y por lo tanto  alentador para la Orientación en Hispanoamérica. Congresos como los promovidos por la Relapro, son una muestra del deseo de unir esfuerzos y establecer metas comunes en una América Latina que tanto lo necesita.

Alberto Puertas
 NCDA